Opinión.

CON LAS FORMAS DEL AYER

Martínez Estrada

13/05/2017 | 07:35 | Escribe Mario Minervino

Hace 68 años, en mayo de 1949, se ofreció una cena de bienvenida al escritor Ezequiel Martínez Estrada, con motivo de su decisión de radicarse en nuestra ciudad.

Nativo de San José de la Esquina, provincia de Santa Fe, Martínez Estrada tenía 23 años de edad cuando, en 1918, publicó Oro y piedra, su primer libro de poesías. Desde entonces fue consolidando su prestigio y ganando un espacio de privilegio en las letras argentina, sobre todo a partir de su incursión en ensayos como Radiografía de la Pampa (1933), Sarmiento (1946) y Muerte y transfiguración del Martín Fierro (1948).

Cuando en mayo de 1949 decidió radicarse en nuestra ciudad, los círculos culturales locales se sintieron conmovidos. Por eso se organizó una recepcióm a la que asistieron decenas de caracterizados vecinos, por caso Gregorio Scheines, Pablo Lejarraga, Raúl Bagur, Alejandro Wolk, José del Valle Montilla, Carlos Viglizzo, Haroldo Casanova, Antonio Schulz, Abel Bournaud, Luis Rivas Godio, Roberto Sahores y Federico Baeza. En la ocasión, Germán García aseguró que Martínez Estrada traía al ambiente “el estímulo para que trabajemos en la construcción de una Argentina grande en cultura”.

En su casa de avenida Alem 906, donde en la actualidad funciona la Fundación que lleva su nombre y evoca su vida, Estrada vivió 15 años. Allí escribió -entre otras obras- El mundo maravilloso de Guillermo Hudson (1951) y El hermano Quiroga. Fue además protagonista de la creación de la Universidad Nacional del Sur, en 1956, participando de la redacción de sus bases y escribiendo la letra de su himno.

Martínez Estrada murió el 5 de septiembre de 1964. Fue inhumado en el cementerio local. En 1984, Jorge Luis Borges incluyó su obra poética en su Biblioteca Personal, colección compuesta por cien libros “de lectura imprescindible”.

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